10 Cuidados que tu empresa debe tener con sus incubadoras

La incubadora es un dispositivo con capacidad de mantener la temperatura, humedad y otras condiciones en grado óptimo, tales como el contenido de dióxido de carbono (CO2) y de oxígeno en su atmósfera interior.

Estas son esenciales para una gran cantidad de trabajos experimentales en biología celular, microbiología, farmacéutica, cultivo de tejidos y biología molecular, por ejemplo, se utilizan para cultivos celulares, tanto bacterianos como de células eucariotas.

Para cuidar y mantener este tipo de equipos se recomienda hacer mantenimiento rutinario, el cual incluye la lubricación, limpieza, protección, ajustes, calibración y otras. Su frecuencia de ejecución es en periodos semanales, generalmente, es ejecutado por los mismos operativos de los equipos y su objetivo es mantener y alargar la vida útil de lo mismo evitando su desgaste.

Las actividades propias de un mantenimiento rutinario incluyen:

1. Inspección de condiciones ambientales: Los aspectos que se recomienda evaluar son: humedad, exposición a vibraciones mecánicas, presencia de polvo, seguridad de la instalación y temperatura.

2. Limpieza integral externa: Consiste en eliminar cualquier vestigio de suciedad, desechos, polvo, moho, hongos, etc., en las partes externas que componen al equipo, mediante los métodos adecuados según corresponda.

3. Inspección externa del equipo: Es examinar o reconocer atentamente el equipo, partes o accesorios que se encuentran a la vista, sin necesidad de quitar partes, tapas, etc., tales como mangueras, chasis, cordón eléctrico, conector de alimentación, para detectar signos de corrosión, impactos físicos, desgastes, vibración, sobrecalentamiento, o cualquier signo que obligue a sustituir las partes afectadas.

4. Limpieza integral interna: Consiste en eliminar restos de suciedad, desechos, polvo, moho, hongos, etc., en las partes internas que componen al equipo, mediante el uso de recursos como limpiadores de superficies o bactericidas no residuales ni corrosivos.

5. Inspección interna: Se trata de examinar o reconocer atentamente las partes internas del equipo y sus componentes, para detectar signos de corrosión, impactos físicos, desgastes, vibración, sobrecalentamiento, fatiga, roturas, fugas, partes faltantes, o cualquier signo que obligue a sustituir las partes afectadas o a tomar alguna acción pertinente al mantenimiento preventivo o correctivo.

6. Lubricación: Esto consiste en la lubricación de bisagras, baleros, y cualquier otro mecanismo que lo necesite. Puede ser realizado en el momento de la inspección, y deben utilizarse los lubricantes recomendados por el fabricante o sus equivalentes.

7. Reemplazo de partes defectuosas: La mayoría de los equipos tienen partes diseñadas para gastarse durante el funcionamiento del equipo, entonces, es recomendable revisar y reemplazar aquellas partes que lo requieran a modo de prevenir el desgaste en otras partes o sistemas del mismo.

8. Revisión de seguridad eléctrica: La realización de esta prueba, dependerá del grado de protección que se espera del equipo en cuestión.

9. Pruebas funcionales completas: Se recomienda realizar pruebas funcionales al inicio y periódicamente de este tipo de equipos. Es importante poner en funcionamiento el equipo en conjunto con el operador, en todos los modos de funcionamiento que éste posea, lo cual además de detectar posibles fallas en el equipo, promueve una mejor comunicación entre el técnico y el operador, con la consecuente determinación de fallas en el proceso de operación por parte del operador o del mismo técnico.

10. Ajuste y calibración. Debe realizarse la calibración que se estime necesaria, poner en funcionamiento el equipo y realizar la medición de los parámetros correspondientes, estas dos actividades serán necesarias hasta lograr que el equipo no presente signos de desajuste.

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